The Next Day
Todo el tiempo en clase apenas podía respirar.
Él estaba sentado al fondo como siempre hacía, encorvado en su silla, fingiendo escuchar lo que enseñaba el profesor. Pero podía sentir sus ojos sobre mí. Ardiendo. Retándome.
Cuando sonó la campana para otro período que iba a tener lugar en un laboratorio, me quedé atrás, corazón latiendo fuerte. El salón se vació rápido, el parloteo desvaneciéndose por el pasillo hasta que solo quedamos él y yo.
Caminé hasta su escritorio, palmas sud