—•MEGAN•—
Me giro y beso a Christian, su boca caliente y exigente sobre la mía.
Sus manos recorren mi espalda, luego bajan hasta mi culo, apretándolo con tanta fuerza que me hace jadear en su boca.
Maldición, me encanta la sensación de sus manos reclamándome, justo aquí delante de Issac.
—¡Detén esto! ¡Detén esto ahora mismo! —gruñe Isaac desde la silla.
Rompo el beso y lo miro de reojo.
Su rostro está enrojecido, sus ojos muy abiertos y salvajes, una vena palpitando en su cuello.
Sonrío, amand