—•MEGAN•—
La lengua de Christian empuja dentro de mi boca, con sabor a menta mezclado con tabaco.
Agarra mi cintura y me arrastra con fuerza contra él, obligando a que un jadeo salga de mi boca hacia la suya.
Después de unos segundos, finalmente se aparta.
—Tus labios saben tan jodidamente increíbles —susurra, su aliento cálido contra mis labios.
—¿Qué mierda te pasa a ti…?
¡Ding-dong!
El timbre me interrumpe.
Mi marido está en casa.
—Issac está aquí —susurro, con la voz temblorosa—. Quédate aq