—•MEGAN•—
Me aparto y encuentro la mirada de Isaac. Él me mira fijamente, con los ojos oscuros y ardiendo de rabia.
—¿Has caído tan bajo que amenazarías a tu marido solo porque no quiere ver cómo otro hombre te folla? —espeta, con la voz temblando de ira.
Puedo oír y sentir la furia en cada palabra.
Una lenta sonrisa se extiende por mi rostro. —Sí —digo—. Estoy tan baja.
Agarro su barbilla, obligándolo a mirarme. —Y más te vale mirar, a menos que quieras que haga jirones cada uno de estos docum