17:15 hs. - Salomé.
Tantos días sin aparecer por esa casa, tantas cosas vividas de por medio, tantos sentimientos nuevos encontrados entre una fecha y otra... No olvidaba lo que había pasado la última vez que había pisado esa casa, y ahí radicaba el miedo que sentía de volver a presionar ese timbre.
—¡Salomé, vida mía! —me saludó Mariela con su jovialidad de siempre—. ¡Pasa, anda!
Una vez dentro, no pude evitar mirar a todos lados buscando al perpetrador de mis preocupaciones. No estaba, por su