00:30 hs. - Salomé.
—Que te vayas a la mierda te he dicho.
—Dale, boluda, si te gustó más a vos que a mí.
—Eres un imbécil. Un imbécil y un capullo.
—Uy, esas palabritas. Pensaba que a la nenita la habían educado de otra forma.
—Vete de aquí.
—No, quiero dormir con vos esta noche.
—Pero yo no. Sácamelo de dentro de una vez y vete a tu habitación..
—Ah, sí, perdón.
Hacía escasos minutos, había vuelto a traspasar otro límite. Otro de esos límites de los que no se puede volver. Y todo había sido p