Hazlo por mí...
20:50 hs. - Damián.
Qué silencio, qué paz, qué tranquilidad, cuánta armonía en el aire... ¿Me había quedado sordo de repente? No, no era eso... ¿Se me habían taponado los oídos? Tranquilamente podía ser eso. ¿Debido a la presión, tal vez? También, también. La situación me había sobrepasado completamente. No descartaba que me diera un infarto ahí mismo.
—Sígueme la corriente, por favor... —me dijo entonces, rogándome, con los ojos humedecidos.
¿Seguirle la corriente? ¿Cómo? ¿De qué manera? ¿No e