º|º Samantha º|º
Miro la ropa sobre la cama y no puedo evitar soltar una maldición. ¡¿Pero quién se ha creído?!
Últimamente, Piero se ha tomado la libertad de elegir mi ropa, y todas las elecciones tienen algo en común: son descaradamente sensuales. ¡Siempre!
Solo necesito echar un vistazo a esa minifalda para saber que mis nalgas corren el riesgo de quedar expuestas con un mínimo movimiento.
—¡Piero! —grito, llena de rabia, pero con un toque de diversión que no puedo evitar.
Sin esperar una re