La habitación estaba a oscuras. Solo la brillante luz de la pantalla de una gran tableta iluminaba el rostro de Elena. En la pantalla aparecía una foto de Mike Hermes Vance, la estrella de cine más grande del mundo. Tenía ojos afilados, una mandíbula firme y un cuerpo que parecía esculpido en mármol.
Elena se quedó mirando la foto. Su respiración ya era superficial. Estaba tumbada boca arriba, con las piernas muy abiertas sobre sus sábanas de seda. Estaba completamente desnuda. El aire fresco d