# 4: Doblada sobre las cajas
La boca de Jax volvió a estar sobre la mía, invadiéndome con la lengua mientras me pegaba a la barra.
Sus manos me subieron la playera con brusquedad, agarrándome los pechos desnudos; sus pulgares me sobaban los pezonas en círculos hasta hacérmelos doler de placer.
—Llevo queriendo hacer esto desde que entré —gruñó contra mis labios—. Verte en estos pantalones apretados, agachándote, haciéndote la que no quieres.
—Ahh... —gemí en su beso, metiendo las manos