Vacaciones sucias con el hermanastro.
Zoe
El aire en el dormitorio era denso y caliente, oliendo a piel y a desesperación. Zeth seguía detrás de mí, con su cuerpo como una sólida pared de músculo. Se movía con un ritmo pesado y constante, deslizándose contra mi humedad. La fricción me estaba volviendo loca. Cada vez que empujaba hacia adelante, la gruesa cabeza de su polla rozaba mi clítoris, haciendo que mis dedos se curvaran contra las sábanas.
—Mmm-nnn-gh... Zoe... estás tan resbaladiza —gruñó Zeth. Su voz era un eco profundo