Nelly se secó con manos temblorosas. Su piel aún vibraba por la follada en la ducha y el aire frío de la casa vacía la hacía estremecerse.
Armman se puso unos pantalones de chándal holgados que se había quitado antes de entrar al baño con ella, dejando su pecho al descubierto. Agarró a Nelly por la muñeca y la sacó del dormitorio principal.
La casa estaba tan silenciosa que cada paso que daban resonaba. Al llegar a lo alto de la escalera, pudieron oír voces amortiguadas que venían del porche de