Jerome se arrodilló entre sus muslos temblorosos, con su polla enorme y oscura palpitando en su mano. Bajó la vista hacia el rostro ciego y hermoso de Maya; su pecho subía y bajaba con violencia y sus pezones aún estaban empapados por su boca.
—Follar, Maya. Ese es el término —raspó Jerome, con la voz destilando hambre—. Es el proceso biológico donde mi polla y tu dulce coño colisionan. Cuando el órgano masculino entra en el femenino, se crea fricción. Esa fricción genera un calor tan intenso q