AMANDA
El departamento de Emiliana parecía salido de una especie de revista para decoradores de interiores, todo, desde la puerta hasta la ventana a la derecha que daba a la calle, delataba la cantidad de dinero y tiempo que se había invertido en él.
Extrañamente no parecía la guarida soltera y fría de la mujer que caminaba detrás de mí, vi la cocina empotrada separada de la sala por un mesón de dos metros aproximadamente; la sala tenía un mueble de color blanco, una mesa de cristal en el centr