Mundo de ficçãoIniciar sessãoMientras nuestros padres hablaban cada uno por su lado. Nosotros, los hijos tratábamos de interactuar. No era nada fácil. Ramiro parecía tan desconfiado que sus ojos iban de un lado a otro de cada uno de nosotros. Parecía algo ansioso, quizás porque llevaba tiempo sin fumar. Nadie sabía que lo hacía. Con nadie me refiero a sus padres.
Flor y Gonzalo se desaparecieron un rato. No muy largo, suficiente para decirse algo y besarse, eso lo s







