Capítulo treinta y cuatro
Enfrente de Freire, sentado en ese despacho improvisado, estaba Martin, más conocido como el profesor de gimnasia. Lo había hecho ir a su despacho, no para interrogarlo, ya que no había nada en contra de él. Chari había visto un coche y Martín no conducía, además el día del asesinato, él no se encontraba en el pueblo, estaba en la capital. Freire había solicitado información en el hotel, confirmaron el uso de la habitación y el recepcionista reconoció la imagen que se le mostró con otras similar