James inspiró con fuerza, deseando poder estampar el cuerpo de Sean contra la pared y follarlo hasta rogar clemencia, recuperando así todo el tiempo perdido.
-¿Y bien? ¿Vas a entrar? -Interrumpiendo el apesadumbrado silencio.
Sean se quedó admirando el lugar, su respiración enloqueciendo a medida que los segundos transcurrían, y el pecho subiendo de manera furibunda, haciéndolo ver jadeante.
-¿Tú madre? -preguntó Sean.
-Ella no estará en casa, no te preocupes.
James estiró una sonrisilla por su