- S-sí, - jadeó, gotas de sudor resbalando por sus sienes mientras apretaba sus dientes. La polla de James saliendo de él de una manera fantástica, para segundos después volver con muchísima más fuerza que antes, volviéndose cada embestida más y más loco-. Quiero, que me folles fuerte, James. Hazme saber que soy tuyo.
Y sin poder negarse a aquella petición, una vez más, James perdió por completo el control.
De inmediato el salón se convirtió en uno lleno de eco, donde no paraban de escucharse l