Cuando cayó en cuenta de la frase que había abandonado su boca, Sean se vio obligado a desviar su mirada. Él no quería que James notase su deseo implícito a que aquella cuestión se volviera realidad, porque demonios, era una oferta tentadora. Debería mantenerse fuerte y hacer lo que había planeado antes de salir de casa.
Ya que él mismo no podía engañarse, intentaría, al menos, engañar a James. Y por Dios, esperaba que resultase bien.
- James, espero que sepas que lo que pasó ayer, no fue más q