―Lamento la demora ―se excusa Ventura, observa a Joan―. ¿Todo bien?
―Él es Joan ―ambos se dan un asentimiento de cabeza― Nunca juegues al Uno con él, vas a perder.
―Soy Ventura, mucho gusto.
―No los interrumpo ―Joan alza las manos como en derrota―. Cuando quieras podemos jugar de nuevo, o te puedo enseñar a jugar poker, es más divertido.
En el camino de ida a la mansión, Ventura escucha mis lamentos acerca de las series de matemáticas, ambos concluimos que posiblemente no sirva de mucho aprende