Al ver su cabello negro refulgir bajo el sol, las siete líneas verticales tatuadas en la nuca y los ojos verdes radiante, siento que no estoy a la altura. La sensación de inseguridad y fracaso me embargan, de un momento a otro me dan ganas de escapar para que no me vea. Pero entonces nota mi presencia y la sonrisa que me regala es tan espontánea, que las malas emociones desaparecen en un parpadeo.
Cuando me doy cuenta, ya estoy sonriendo.
―Cuando te vi, tu belleza me sorprendió ―la voz de Ventu