Derek lo siguió con la mirada, tratando de contener la marea de pensamientos que lo asaltaban. Vittorio Carbone era un nombre que traía consigo una historia complicada, llena de poder y acuerdos que se sellaban en las sombras. Mientras observaba cómo Cristian tomaba una botella de whisky, esa sensación incómoda volvía a invadirlo.
—¿Le preparo algo de beber, señor Carbone? —ofreció Cristian, su tono cordial, pero con un trasfondo claramente manipulador.
—Un whisky, por favor —respondió Derek,