Había verdad en las palabras de Derek, y aunque Liam lo sabía, no podía evitar el dolor que aún le causaba. Asintió lentamente, dejando que Derek presionara el botón correcto en el ascensor. Las manos de Derek sobre las suyas eran una constante reafirmación de que no estaba solo en esto, de que, a pesar de todo, siempre tendría a alguien a su lado.
Mientras el ascensor subía, el silencio entre ambos se mantuvo, pero ahora no era incómodo. Era como si ambos entendieran que las palabras sobraban,