Liam se movía con fluidez por la cocina, preparando todo lo necesario para el desayuno. Había encendido la cafetera, y el aroma a café recién hecho llenaba el aire. Las rodajas de pan estaban listas para ser tostadas, y el tocino chisporroteaba en la sartén. Una sonrisa satisfecha curvaba sus labios mientras organizaba los ingredientes en la mesa.
Estaba sumido en el placer de cocinar cuando decidió sacar su teléfono de la chaqueta que había dejado colgada en una silla. Al encender la pantalla