63. Ahora
Isabella
—¡Ah! —me levanto de golpe y mi cabeza choca con algo muy duro —¡auch! —nos quejamos ambas pues chocamos nuestras cabezas.
—Carajo Isa, tienes la cabeza bien dura mija —se queja Fabi, sobando su frente y yo la mía.
—Pero si buenos días —ambas reímos.
—Cada vez más, hablas mejor, oye nena ¿que estabas soñando? Andas toda roja y sudada —la cara me hierve de la pena —¡Uy! Andabas soñando con el cuero de tu hombre. Y ni lo niegues, sola te delatas.
—Pues para que lo niego, el regr