42. Protegerla
Clark
—Tú me juras... —una sonrisa burlona se dibuja en mis labios —así como juraste miles de estupideces en el pasado. Digamos que no eres muy buena cumpliendo juramentos, pero no te preocupes —camino al frente del escritorio y me siento en el —si algo aprendí de ti, es que si voy a abrir la boca y decir estupideces, lo mejor será que las haga realidad. Tú no has cambiado en lo mínimo, pero yo sí, y te juro que si vuelves a poner un pie en mi empresa, no solo te sacaré a la fuerza, te voy a re