KAEL
Ese día, el cielo estaba gris. No llovía, pero tampoco hacía sol, como si él también sintiera la confusión que aún se arremolinaba dentro de mí.
Evelyn se acercó con pasos vacilantes. Tenía el cabello revuelto, el rostro pálido y los ojos hinchados. Llevaba dos días intentando verme, pero yo la había rechazado cada vez. Hoy decidí poner fin a todo.
Me paré en la sala, frente a la gran ventana que daba al jardín. El aire de la mañana era frío, pero mi corazón lo estaba aún más.
—Kael... —su