Tu mano me libero del infierno, fuiste ese dios que se hizo inmortal al entregar su alma por la mía cuando nadando contra la corriente me trajo de vuelta.
Alondra
Su boca devora mi cuerpo sin piedad, se desliza por mi piel desnuda dejando un camino plateado de saliva a su paso, arranca gemidos y jadeos de mi garganta con cada una de sus íntimas caricias. Intento detenerlo tomándolo del pelo cuando su boca se dirige a mi feminidad, sin embargo, me toma de las muñecas y las alejas, a pesar de qu