—¡Lluvia!
De repente, una voz me sacó de mis pensamientos. Fue Samuel quien me había encontrado.
Me sentí como si me hubieran dado un golpe repentino, despertando del estado inconsciente.
—No iba a …
—Lo sé, lo entiendo…
Me llevó a un hotel. Él me abrazaba, con una mirada llena de preocupación.
—No tienes que decir ni una sola palabra. Te entiendo todo…
Sus besos eran tan ardientes, acariciando mis cejas y labios, atrapando con mucho cuidado mi lengua temblorosa. Jugueteaba con mis labios, murmu