Relata Ava:
Mis ojos se cerraban solos, terminaba los últimos bosquejos, sin embargo, sentía que no me estaban quedando como yo quería, quizás por el cansancio, puesto que ya era más de media noche y yo seguía trabajando.
No lo podía negar, estaba muy nerviosa.
Después de todo lo dicho por mi abuelo, Alex llegó hasta mi oficina y tuve que disimular.
Gracias a Dios que Alex se comportó como todo un caballero y en ningún momento actuó como si estuviéramos peleados o prácticamente separados,