—¡Mierdaaaaaaaaaaa!
Damián dejó la taza de café sobre la mesita de noche con exageración dramática y miró a Miriam como si acabara de confesar un crimen.
—¿Me vas a decir que ahora, a falta de un pretendiente, tienes dos?
Miriam asintió, hundiéndose un poco más en el sofá.
—Y no sé qué hacer. Pensé que Miguel tenía novia, pero resultó ser su hermana. Pensé que no me veía, que era invisible para él, que era muy poca cosa… pero resulta que él pensaba que yo era demasiado buena para él.
Damián abr