CAPÍTULO 49 — Patrick otra vez.
Amelia permaneció unos segundos más entre sus brazos, respirando su aroma, dejando que la adrenalina bajara poco a poco. Afuera, el edificio seguía vivo, lleno de pasos, teclados y voces, pero en ese instante el mundo parecía reducido a ese abrazo.
—Necesito un café… o un whisky —murmuró ella, apoyando la frente en su pecho.
Erick rió suavemente.
—Café ahora. El whisky lo dejamos para celebrar esta noche.
—¿Celebrar qué exactamente? —preguntó Amelia, mirándolo.
—Que regresaste. Que retomaste lo