Erick no volvió a sentarse en todo el día, tampoco comió, ni respondió llamadas, el mundo podía arder y él no se habría enterado, solo existía una idea, un latido, un propósito:
Encontrarla, y destruir a Patrick.
Miguel coordinaba equipos mientras Erick caminaba por la oficina como un depredador enjaulado, cada vez más inquieto.
—Comencemos por su última dirección conocida —ordenó Erick, con voz firme.
—La clínica confirmó que después de su alta vendió la empresa, cerró cuentas bancarias y se m