—¿Creí que te importaba tu novia? —habló Raquel al ver cómo Hugo está por irse. Y por no haber logrado su cometido.
Hugo se detiene al escuchar esa pregunta. Gira su rostro, mirándola por encima de su hombro.
—Claro que me importa.
—Entonces, ¿por qué no aceptas? No creo que ella se vaya a dar cuenta. Además, es un diminuto sacrificio que no creo que le importe —añadió Raquel, intentando convencerlo.
Hugo se voltea con rapidez, sintiéndose cabreado por lo que esa rubia está sugiriendo