Kayla llega al restaurante. Al bajar del taxi siente muchos nervios; no sabe qué le espera adentro. No se mueve en absoluto; solo se queda mirando fijamente la fachada elegante del lugar. Sin darse cuenta de que el vehículo que la trajo se ha ido.
Pasan unos minutos en los que ella ni se inmuta. Los transeúntes pasan a su alrededor. Ignorándola por completo. No es de extrañarse ese comportamiento. En una ciudad tan enorme donde habitan cientos de personas desconocidas, nadie se enfoca en lo q