Los días transcurrían. Mauricio comenzó a frecuentar a Randy. Dos y tres veces a la semana. Reishel aparecía de vez en cuando, y practicaba también con Randy después de las cinco de la tarde en el gimnasio. Randy por supuesto los alternaba de tal manera que no coincidieran así no habría problema.
Los combates con Reishel los disfrutaba; pero a veces la subestimaba….
—¡¿Estás lista?!
—¡Cuando quieras!...
La velocidad de las piernas de acero de Reishel era imbatible aunque Randy había apren