Pensándolo bien.
Ruben Santillano, está merodeando el pueblo dónde vive Amapola. Ella sale de misa y él la convence para hablar en el mismo lugar que lo hicieron la última vez.
Marisol se va y los deja como si fueran unos novios. Él la acompaña hasta la puerta de la casa y ella se queda con las flores que todos los domingos son las mismas.
A Reishel le llama mucho la atención esas flores, y cada vez que llega, las ve en un jarro puestas en el centro de la mesa del comedor.
Amapola tiene un semblante diferente