Rubén santillano ya sabe dónde vive Amapola y su hija. El muy ladino aprovechó sus influencias con su amigo Barry Sugma para no perderla de vista. Le urgía conocer su rutina, como era su vida realmente, en que se ocupaban, si salían algún sitio, quienes iban a visitarlas;
Barry Sugma subió sus honorarios, porque tenía que dejar otras ofertas solo para dedicarse nada más de las necesidades de Rubén e ir tras la pista de Amapola y de Reishel sin que ellas pudiera sospechar algo.
— ¡Le di un ade