Mundo de ficçãoIniciar sessão—¿Por qué me ves así mi Mérida? —dice divertido el muy cabrón.
—Por nada —contesto con valentonería, sin darme cuenta de mi gran error, mi clítoris comienza a vibrar fuertemente. Me muerdo el labio aguantándome los gemidos y cuando estoy a punto de correrme, él se detiene nuevamente. Lo miro con frustración y odio.
—Vámonos —me toma de la mano







