Tarde en la noche llamé a Nicolás, seguro de que ya estaba en casa de la universidad.
- Hola... - Dijo respondiendo diferente a como me respondía a mí.
- ¿Por qué les dijiste?
- Porque era lo correcto. Y no lo harías.
- Lo siento si no soy perfecto como tú. – me burlé.
- Nunca dije que lo fuera... Fuiste tú quien lo inventó.
- ¿Crees que tenías razón, Nicolás? Es mi vida.
- Pensé que compartiríamos tanto nuestros problemas como nuestras alegrías. Pero aparentemente no eres lo suficientemente ma