Pero pasó el resto de la semana y llegó el sábado y no lo llamé. Ni siquiera sé por qué. Siempre he sido la chica que corría detrás, que puntuaba alto, que no aceptaba un no por respuesta. Pero con Nicolás fue diferente. No quería hacer lo que siempre hacía. Lo que sentía por él era intenso, pero no loco, como lo que sentía por otros chicos que creía que me gustaban. Tenía lujuria por él, quería quedarme en sus labios para siempre, quería que durmiera en el piso de mi habitación siempre que fue