- Lo siento, no pude traer todas mis cosas. – dije, sentándome en el asiento que me asignaron en el avión.
Tom se sentó a mi lado:
- Todo lo compras ahí, gatita.
- ¿Y si nos quedamos más tiempo del que esperamos?
- Usted compra aún más. - Él sonrió.
- Estofado.
Apoyé la cabeza en su hombro:
- Tom, ¿me prometes que no me dejarás sola allí tan pronto como lleguemos?
- Promesa.
- Quiero conocer gente primero. Sabes que odio estar solo.
- Inicialmente nos quedaremos en casa de mi pareja. Hizo un pu