Y finalmente llegó el sábado, después de sentir que habían pasado 95878 días entre la última vez que hablé con Nicolás y la llegada del fin de semana.
Tomé un vestido verde y miré con incertidumbre… Nicolás me había pedido que no usara vestido. Y no tenía la intención de beber para que él me llevara. La vergüenza de la última vez en su casa había sido suficiente. Miré un par de jeans azul claro. Vaya pantalones. Un tacón y una camisa de encaje con un bonito maquillaje. Lorraine pasó por mi casa