Lara
Esto no me puede estar pasando…
No sé cuántos minutos lleva Killiam detrás de mí y yo aquí, de rodillas, sin moverme, pero ya siento calambres en las piernas.
Me imagino que le divierte verme atrapada y sin saber qué hacer. Que le da satisfacción, que se siente victorioso porque no tengo escapatoria.
—¿Seguirás negándolo? —rompe el silencio. Su tono de voz es divertido, sarcástico y muy seguro.
A veces siento que lo odio.
Me levanto, derrotada, pues ya no vale la pena seguir fingiendo. Ad