Lara
Observo el vasto violeta difuminado en azul claro y rosado, con nubes tan esponjosas como el algodón.
Aves exóticas, nunca vistas en el territorio licántropo, con colores extraños y figuras que jamás habría imaginado, vuelan. Algunas cantan melodías hermosas; otras simplemente disfrutan batir las alas en el cielo.
El aire aquí es tan puro, tan agradable, que me siento tranquila y en paz, como si este lugar también fuera parte de mí y yo parte de él.
Entro a la casita de madera, rodeada de