Lara
Además del leve olor, también percibo los movimientos de forma dolorosa, física. Y los sonidos son más fuertes a mi alrededor.
Una brisa, un silbido… suena muy familiar. También el frío en mi piel. Es como si ya hubiera estado aquí antes…
Creo que reconozco este lugar.
¿Podría ser el territorio de los guardianes del portal? Si es así, ¿cómo planean luchar contra ellos? Estos no les permitirán continuar. Eso me da satisfacción.
—Señor, hemos llegado —dice alguien.
—Perfecto —le responde él—. Este lugar es sombrío y riesgoso, así que deben tener cuidado. Según el libro del fae, aquí están los guardianes del portal. Son peligrosos, casi invisibles, y podrían matarnos en segundos. Sean cautelosos. Ahora necesitaremos a la siryes para que nos abra el portal.
—¿Qué hará, señor?
—¿Qué haré? Sacarle toda la sangre. Debemos usarla. Empaparnos con ella para que los guardianes no nos maten. Sin embargo, esperaremos a Kul —le responde, como si nada.
¿Qué dijo?
El miedo se apodera de mí.
¿Qué