Lara
La neblina me cubre y un frío desolador se me clava en los huesos. Trato de moverme, de despertar, pero me es tan difícil.
Aquí me siento tan descansada, tan tranquila, tan en paz, que tengo miedo de abrir los ojos y encontrarme con el caos. Sin embargo, una mirada azul me motiva a hacerlo, pues necesito saber qué pasó con él.
Entonces siento que vuelvo a mi cuerpo, que tengo autonomía sobre mí misma. Puedo percibir el calor, el aire y los olores. Poco a poco voy abriendo los ojos. Parpade