Lara
La neblina me cubre y un frío desolador se me clava en los huesos. Trato de moverme, de despertar, pero me es tan difícil.
Aquí me siento tan descansada, tan tranquila, tan en paz, que tengo miedo de abrir los ojos y encontrarme con el caos. Sin embargo, una mirada azul me motiva a hacerlo, pues necesito saber qué pasó con él.
Entonces siento que vuelvo a mi cuerpo, que tengo autonomía sobre mí misma. Puedo percibir el calor, el aire y los olores. Poco a poco voy abriendo los ojos. Parpadeo varias veces; incluso tengo que frotármelos para poder abrirlos, pero todavía veo borroso.
Me incorporo lentamente y observo a mi alrededor. Todo va tomando forma y mi vista se aclara. Recuerdo esta habitación, su lujo, su belleza. Los latidos de mi corazón aumentan y mi respiración se agita cuando traigo a memoria lo sucedido: el caos, los ataques y a Killiam corriendo tras Kul.
—¡Killiam! —grito.
Mis manos tiemblan, empiezo a sudar y busco a mi alrededor.
—Tranquila, tranquila… —Escucho la v