El mejor amigo de mi padrastro 3.
Él me miró y yo bajé la vista, la imagen de él así hizo que mi estómago se retorciera de anticipación y no pude contener el gemido que escapó de mis labios. Colocó otro beso con la boca abierta en mi estómago, posicionándome mejor antes de cerrar la boca alrededor de mi clítoris.
“Joder”, gemí, él sonrió, pasando su lengua de forma tortuosa por mi raja mojada.
“Sabes tan jodidamente bien”, gruñó. Enredé mis dedos en su cabello para mantener el equilibrio. Pasó su lengua otra vez, lentamente, ar