William fue directo al departamento donde Bárbara se había estado hospedando, estaba furioso con ella y más consigo mismo. Forzó la cerradura y se metió, no había nadie; revolvió todo tratando de encontrar un indicio de donde se estaba escondiendo y no encontró nada. Un agente bien entrenado “limpia” muy bien el lugar donde estuvo antes de marcharse, no debe quedar ninguna evidencia de que en algún momento estuvo allí.
Cuando se convenció de que todo era inútil se sentó en una de las sillas de