Al cabo de una semana ya había regresado a la normalidad, nunca se caía por demasiado tiempo, era un lujo que no podía darse si quería permanecer al ritmo de siempre. Aun así, su comportamiento mostraba algo diferente casi imperceptible para cualquiera, pero no para quienes la conocían bien. El primero en notarlo fue Paul y sin embargo no pudo precisar que era. La observaba a diario y hasta su cadencia al caminar era otra, las expresiones de su rostro también: estaban más rígidas, mas duras. El